Tejer esperanza en medio de la violencia
Un encuentro de corazones que se preguntan: ¿qué hacer frente a las violencias que vivimos en nuestros territorios?
¿Qué hacer cuando la violencia parece haberse vuelto paisaje?
¿Qué hacer cuando el miedo se normaliza y el dolor se vuelve costumbre?
¿Qué hacer cuando nuestros barrios, veredas y comunas —en Santander de Quilichao, Jamundí, Cali y sus alrededores— son atravesados por la delincuencia común, el narcotráfico, la mineria ilegal, la apropiación de tierras, los desplazamientos forzados, las disputas territoriales, la marginación y el olvido?
En nuestro encuentro —un encuentro de organizaciones sociales que trabajan por la paz desde distintos enfoques— descubrimos algo esencial:
Las problemáticas que vivimos son dolorosas e injustas, sí. Pero no son ajenas a la naturaleza humana ni a la historia humana. Son expresión de una humanidad herida, fragmentada, desconectada de sí misma y de la tierra.
Y si la violencia es una expresión de lo humano herido, ¿no será también lo humano consciente, amoroso y despierto la posibilidad de transformación?
Más allá de buenos y malos
Nos reunimos no para negar la injusticia ni para romantizar el sufrimiento. Nos reunimos para complejizar la mirada. Para ir más allá de la lógica simplista de “buenos y malos”. Para reconocer que detrás de cada conflicto hay necesidades, emociones, historias, heridas y desconexiones.
¿Es posible responder sin odio?
¿Es posible actuar sin resentimiento?
¿Es posible construir paz sin reproducir las mismas lógicas de exclusión que criticamos?
Creemos que sí.

Por eso hablamos de nuevas filosofías.
Filosofías que reconozcan la interconexión profunda entre los seres humanos. Que comprendan nuestra humanidad compartida, nuestra pertenencia a la tierra, nuestra herencia ancestral.
Que despierten el espíritu de transformación y de comunión.
No basta con enojarnos y protestar.
Necesitamos también actuar, necesitamos tejer.
El tejido como camino
El tejido es más que una metáfora. Es una práctica espiritual, política y comunitaria. Tejer es vincular con lo diferente , sostener tensiones sin romper el hilo es reconocer que ninguna hebra por sí sola forma un manto.
En este encuentro de soñadores y soñadoras —que creen posible lo que parece imposible— decidimos caminar desde el amor como tecnología transformadora. Desde la fe como fuerza histórica. Desde la esperanza como acto radical.
Porque, aunque existan maquinarias industriales aplastantes, hegemonías políticas, monopolios excluyentes, economías ilícitas etc., hay algo más fuerte: la esencia humana que late vida.
La historia lo demuestra.
La humanidad ha atravesado la esclavitud, la segregación racial, el racismo, la xenofobia, la exclusión de las mujeres del espacio público, la explotación infantil y tantas otras sombras. Y aunque las injusticias no han desaparecido, el espíritu humano ha logrado avanzar, abrir grietas de luz, transformar estructuras.
Cada época tiene sus desafíos.
La nuestra también.

Un encuentro que ya es acción
Este grupo no se reunió solo para pensar. Se reunió para reconocerse y fortalecer lo que ya está haciendo.

En los barrios, en las universidades, en los espacios comunitarios, ya existen semillas de paz:
El colectivo Andífico trabaja con madres cabeza de familia y población infantil, promoviendo crianza respetuosa y educación basada en valores de Noviolencia.
La organización Vocesssss que abordan la participación juvenil, la justicia social, el ambiente, y las diversid@des.
Voluntades de fe que impulsan reflexiones espirituales comprometidas con la justicia y la dignidad humana.
Lideres y liderezas con años de experiencia en trabajo barrial, organización comunitaria, participación universitaria y construcción de paz.
La Asociación Creando, desde el Centro de Educación Interior y su Escuela de No Violencia, ha abrazado esta iniciativa, ofreciendo un espacio de articulación y reflexión profunda.
"El primer acto de este encuentro fue simple y poderoso: Escucharnos.
Reconocernos como seres humanos con errores y temores, pero esencialmente, como personas con potencial de transformación."
Hoy queremos hacer un llamado. Un llamado a la esperanza, no como ingenuidad, sino como decisión consciente.
Un llamado a la fe, no como evasión, sino como fuerza interior.
Un llamado al amor, no como romanticismo, sino como práctica política y espiritual.
¿Y si el cambio comienza en la manera en que miramos al otro?
¿Y si la revolución más urgente es la que transforma nuestras emociones y vínculos?
¿Y si el tejido comunitario es la verdadera respuesta a las violencias fragmentadoras?
Estamos convencidos de que más allá del miedo y del terror, existe una potencia mayor: la esencia de la vida que crea, cuida, repara y renace.
Somos un encuentro de corazones.
Un encuentro de soñadores.
Un encuentro que decide no paralizarse ante el caos, sino encontrar el orden trascendiéndolo.
Porque si la violencia se expande cuando nos fragmentamos,
la paz comienza cuando nos reconocemos.
¿Desde dónde nace la esperanza en el territorio sino es desde nuestra mente y corazón?
La invitación está abierta.
Hablemos y comprendamos juntos.
Siempre hay que algo que aprender.
Articulados para un mismo objetivo.

